Ayer 4 de abril de 2022, nuestro socio Emilio Zegrí Boada asistió al podcast Tiempo de Ley, presentado y dirigido por Jorge Fuset.

En el programa se entrevistó a Emilio Zegrí a nivel personal, desde su trayectoria educativa hasta la vida profesional, sin olvidar experiencias de su infancia e historias de éxito como abogado penalista.

Emilio explica que de pequeño fue un niño inadaptado, no muy estudioso, pero sí un lector empedernido. Lo que verdaderamente le apasionaba era el teatro, pero en un momento dado, hizo un pacto con su padre de seguir estudiando teatro, a cambio de ir estudiando una asignatura por año de la carrera de derecho. A medida que iba estudiando, se iba interesando por ciertas asignaturas como derecho administrativo, civil y penal, y cuando llegó al 5º curso, su padre consiguió que fuera contratado como ayudante de Federico de Valenciano, quien acabó siento su maestro.

Finalmente estudió 3 carreras: Derecho, Filosofía y letras, en la rama de hispánicas y Teatro, en el Instituto de teatro de Barcelona. La combinación de las 3 fue el encaje perfecto para desarrollarse como abogado penalista, ya que el teatro le otorgó ciertas aptitudes como la oratoria, la experiencia en público, el arte de la argumentación, la forma de persuadir, el dominio y concienciación del espacio en el que te mueves, etc. La experiencia teatral y dramaturga, junto con el derecho penal culmina en el juicio oral. Además, también fue una gran ventaja para su dominio en la oratoria el hecho de haber estudiado Filosofía y Letras.

Emilio da sus primeros pasos como abogado al empezar a trabajar con el penalista Federico de Valenciano, que en aquel entonces estaba defendiendo a Albert Boadella, procesado por la la jurisdicción militar. Al tratarse de un procedimiento militar, donde se requería de un abogado defensor suplente, se le designó para que asistieseen esta condición en el juicio que se celebró contra Albert Boadella.

A finales de los 80, se produjo una eclosión del delito económico. Se detuvieron a unos 30-40 empresarios de varias poblaciones de España por un fraude a la Seguridad Social. La fiscalía en aquel momento era muy beligerante, fue la escuela de Jiménez Villarejo y Mena. A raíz de estos sucesos, nace una cultura de consultoría en las empresas.

Casos mediáticos de éxito:

Emilio explica que el primer caso mediático en el que intervino fue junto a su maestro, Federico de Valenciano. En este asunto, actuaron como defensa de los secuestradores del jugador del Barça, Quini. Relata que los acusados no eran delincuentes habituales, sino gente de a pie, personas normales y corrientes, que debido a su frágil situación económica decidieron secuestrar al jugador de fútbol, y así solicitar un rescate económico. Los secuestradores fueron capturados fácilmente, no tenían formación delincuencial y solicitaron el pago del rescate en un banco suizo, pero al acudir a por el depósito fueron entregados por la policía suiza. En dicho caso, se estudió y se alegaron como atenuantes los efectos psicológicos que se derivaron en los 4 secuestradores, al ver que podían perder todo su estatus económico. La gran suerte de este asunto para la defensa, fue que Quini perdonó a sus secuestradores, además la atenuante sirvió también para que, en lugar de ser condenados a 20 años de prisión, se dictase una pena de 10 años.

Otro caso de gran repercusión mediática fue la acusación particular en representación de los padres del niño que falleció a causa de una bengala en el Campo del Español. La familia recibió una indemnización de 40 millones de pesetas por los daños punitivos. En esta ocasión se acusó al club por su responsabilidad civil subsidiaria. Fue un caso complicado, en el que intervinieron abogados defensores de reconocido prestigio.

Emilio destaca que acusar siempre es más difícil que defender, señala que la defensa puede equipararse a la defensa tradicional del fútbol: tirar balones fuera. En cambio, la acusación debe construir un edificio probatorio que supere el estándar de la presunción de inocencia que ostenta el acusado.

Emilio Zegrí también colabora en proyectos solidarios como es Cabalgando la vida.

Esta acción es una iniciativa de la Fundación del Club de Polo de Barcelona, que organiza cada año a principios de octubre un evento. Se trata de la Final de la Copa de Naciones de la Federación Internacional de Hípica. Al amparo de este evento deportivo, se están gestionando unos recursos entorno a un proyecto de investigación, que está ya casi culminado para ver cómo la hipoterapia puede ayudar a los niños post cáncer. Afortunadamente, un 80% de los niños superan la enfermedad, pero sufren unas secuelas psicológicas de adaptación por los tratamientos agresivos que reciben. Se sabe que el tratamiento con caballos ofrece una ayuda terapéutica.

Este proyecto es una iniciativa llevada en colaboración con el Hospital Valle de Hebrón y la Universidad de Barcelona.

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